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Tomás Moro, enfermo de “dolencia de pecho”


Tomás Moro (Hans Holbein)

Está claro que a las personas se les conoce realmente por sus hechos. El problema es cuando hablamos de personajes históricos, nos ceñimos a documentos o a hechos relatados por el interesado o por personas relativamente cercanas, sean éstas partidarias o contrarias al personaje.

No obstante, entre los documentos de trabajo que manejamos en historia, uno de los más importantes puede ser el conjunto de cartas manuscritas personalmente o dictadas dirigidas a un personaje de la época en un ámbito público o privado. Este hecho es tal que personas de la agudeza del Cardenal Newman, llegan a afirmar que “la vida de un hombre está en sus cartas”.

Tenemos en este sentido mucha suerte, pues Tomás Moro tuvo una correspondencia abundante que además, nos ha llegado. La misma está redactada en dos idiomas, unas en inglés y otras en latín.

En una carta en latín relativamente poco conocida de Tomás Moro, dirigida a su amigo Desiderio Erasmo y fechada en 1532, reconoce una “dolencia de pecho”.

Efectivamente, en una carta desde su casa en Chelsea justo después de su renuncia al puesto de Canciller del Reino de Inglaterra, Moro escribe una carta a su gran amigo Erasmo de Roterdam. En ella, le reconoce que tenía ganas de abandonar la corte de Enrique VIII, pues así tendría “algún tiempo sólo para Dios y para sí mismo”.

Más adelante reconoce que “cierta dolencia de pecho me tiene atrapado, y el dolor y la molestia que me causa no me molestan tanto como la preocupación y el temor de sus posibles consecuencias”. Luego le comenta a Erasmo que el dolor ha sido “de continuo y durante varios meses”.

No son muchos datos los que tenemos, pero puede ser clave lo que expresa más adelante: “cuando mi salud se debilita, me pongo tan apático que no consigo hacer nada de nada”.

Tengo previsto “bucear” con detalle en las últimas cartas (publicadas recientemente por Álvaro de Silva en Acantilado); quizás pueda haber más detalles de este tema que no había sido analizado en profundidad.

De momento hay que abrir un conjunto de hipótesis. La primera, desde luego, la ansiedad o angustia de la situación sobre Tomás, que sabía que la mano de Enrique Tudor se cerraba sobre su cuello: quería su apoyo en la maniobra de divorciarse de Catalina de Aragón y contraer nupcias con Ana Bolena. A esta hipótesis la podríamos llamar “psicosomática”. No desdeñable como enfermedad, por supuesto, pero que justificaría que tres años después y con las tremendas penurias del encarcelamiento en la Torre de Londres, la enfermedad no progresase hacia un desenlace fatal. Esta perspectiva de tipo psicosomático es muy relevante ya que como diría GK Chesterton, Enrique necesitaba la cabeza (en el sentido de la aquiescencia) de Moro y al no obtenerla se la arranca físicamente, la manda cortar para al menos no tener que seguir teniendo en su reino al humanista más relevante en su contra de un modo silencioso, pero con un silencio estruendoso.

Una segunda hipótesis a trabajar sería la de una enfermedad de origen cardíaco o cardiovascular en general. Esto es difícil de compatibilizar con un dolor constante (continuo, dice Moro) salvo que se tratase de una arritmia del tipo de una Fibrilación Auricular, que es compatible con constantes “microanginas”, que sin dar una sensación de muerte inminente como el infarto agudo de miocardio o la angina de pecho se puede prolongar bastante en el tiempo.

En principio, podríamos descartar una infecciosa, pues es indudable que se manifestaría con seguridad en su variedad febril y esto hubiera sido consignado por Moro a su amigo. Además, esta carta está fechada, como ya hemos dicho en 1532, el 14 de junio, es decir tres años antes del martirio de Santo Tomás. No es probable que una infecciosa durase tanto tiempo.

La hipótesis de que se tratase de una enfermedad oncológica supondría un análisis muy pormenorizado de los síntomas que nos pueda relatar Moro, en orden a ir acotando el lugar donde se pudiera encontrar el mal.

Caben más hipótesis, que iremos desgranando en estas páginas conforme vaya encontrando más datos que nos puedan ayudar a perfilar el mal que aquejaba a Sir Thomas.

Seguiremos con el tema de la medicina y Tomás Moro en futuros post.

Se puede consultar un interesante artículo sobre esta enfermedad en la revista Moreana, número 49.

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One thought on “Tomás Moro, enfermo de “dolencia de pecho”

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