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Tomás Moro como médico: notas sueltas


Sir Tomás Moro

Es un hecho conocido que sir Tomás Moro fue un gran humanista inglés de finales del siglo XV y principios del siglo XVI. Uno de los elementos que caracterizan a los humanistas es el hecho de tener una amplia formación en los idiomas griego y latín y en los escritores de mayor renombre que manejaron estos lenguajes.

Entre los grandes autores que manejaron el griego está, sin duda un genio entre los genios, Aristóteles de Estágira. Este filósofo se dedicó a todas las ramas del saber, desde la Física hasta la Metafísica, pasando por el estudio de las ciencias de la naturaleza y la ética por citar diferentes disciplinas clave. Sus alumnos como Teofrasto y Calístenes destacaron en otras disciplinas y ya fueron especializándose más, de modo que llegaron a un conocimiento más profundo de partes concretas de los cultivó su maestro.

Esta tradición de cultura del saber de los griegos y latinos, es recogida por los humanistas del siglo XV, como Erasmo de Roterdam, de modo que se puede afirmar que nada de lo atañe a los humanos les puede ser ajeno. Les interesa el hombre en todas sus dimensiones y en toda la extensión de la palabra.

Fruto de ello es que estudian como digo todas las fuentes disponibles de los autores que han escrito tanto en latín como en griego sobre cualquier tema.

Aunque Tomás Moro era experto en leyes inglesas (probablemente, el mejor jurista de Inglaterra en su tiempo) por su condición de humanista en ocasiones nos sorprende con sucesos como el que paso a relatar a continuación, que ilustra hasta qué punto estos humanistas recopilaron en sus mentes el saber antiguo de los grecolatinos.

Tenemos conocimiento de que en los años 20 del siglo XVI, hubo en Inglaterra una gran epidemia de lo que se dio en llamar vulgarmente “enfermedad del sudor” o “peste del sudor”, también conocida como “sudor anglicus“. Esta enfermedad se caracterizaba por su gran agresividad, ya que según sabemos por una carta de Moro a Erasmo en 1517, la gran mayoría de las muertes se producía en el primer día. (A este efecto, hay un libro, cuyo autor es Arthur S. MacNalty, titulado Sir Thomas More as a public health reformer, que puede ilustrar sobre el tema).

En concreto, Margaret Roper su hija preferida, contrajo esta enfermedad en uno de los brotes más importantes en 1528. Según cuenta William Roper, yerno de Moro, “Estaba en tal extemo de esa pestilencia que no había modo de sacarla de su estado somnolente por ninguno de los métodos y fórmulas que usan ordinariamente en tales casos los médicos(tenía ella a su lado varios de ellos, experimentados, muy inteligentes y bien instruidos). Así que tanto los médicos como todos los demás perdieron esperanza de que se recuperara y la dejaron a su suerte. S padre, la persona que más la quería de todo corazón, encontrándose en no pequeña pesadumbre por ella, buscaba encontrar remedio de la mano de Dios a través de la oración. Y yendo, como acostumbraba al mencionado nuevo edificio, allí en su capilla, de rodillas imploraba a Dios Todopoderoso que fuera el gusto de su Bondad para la que nada es imposible, si era su santa voluntad, que por su mediación se dignara graciosamente escuchar su humilde petición. Vino de repente a su cabeza que un enema era la única manera de ayudarla. Cuando se lo dijo a los médicos, de inmediato confesaron que si había alguna esperanza de salud, ésa en efecto era la mejor ayuda, muy asombrados por no haberlo pensado ellos antes.”

Como es sabido, Megg sobrevivió a la enfermedad y salió de su letargo y sobrevivió  a su padre, que fue martirizado el 6 de julio de 1535.

Aparte del hecho en sí de que Moro conociera remedios médicos, que tenemos que ir analizando, llama la atención lo que Álvaro de Silva comenta en su cuidada edición de la biografía de Moro de Roper, “La anécdota de Roper refleja el sentido humanista de Moro, valorando la fe y la ración a Dios, pero también el sentido común y la inteligencia humana”.  También recuerda el autor que el rey había encargado a Moro ciertos temas relacionados con la epidemia.

Con estas notas sobre Moro vamos juntando un pequeño conjunto de datos sobre la relación del gran humanista y santo ingles con la medicina y la salud.

La vida de Sir Tomás Moro. William Roper. Edición preparada por Álvaro de Silva. Editorial Eunsa. Pamplona, 2000.

Se pueden consultar otras entradas sobre el tema de Tomás Moro en este mismo blog.

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3 thoughts on “Tomás Moro como médico: notas sueltas

  1. Justo Pedro Hernández González dice:

    Sir Thomas More as Public Health Reformer
    Macnalty, Arthur S.
    Nature, Volume 158, Issue 4021, pp. 732-735 (1946).

    Me ha sido muy útil tu blog. Sólo me gustaría decirte que da la impresión que lo que tu citas como libro es un artículo de Nature. Si no fuera así ¿podrías darme la referencia completa del libro?

    Justo Hernández
    Doctor en Medicina y Cirugía
    Profesor de Historia de la Medicina
    Universidad de La Laguna

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