Farmacia

El último de 2010, último de la década


Boticario español

Como boticario que soy, deseo lo mejor para la botica en la nueva década que vamos a estrenar.

Estimo que lo mejor para mi profesión es que sea reconocida de una vez como la dedicada expresamente al medicamento en todas sus dimensiones. Siempre junto a sus compañeros sanitarios y ni por encima, ni por debajo de ellos.

Durante esta década que cerramos, los farmacéuticos hemos sido masacrados desde el punto de vista económico, pero mucho más desde el punto de vista profesional. Se nos niega la dispensación excepcional de urgencia (ahora acabo de tener un pequeño altercado con una persona que había sido prescrita por una trabajadora social de un parche de estrógenos, toma ya) y se permite a otros colectivos sanitarios, quizás en ocasiones menos preparados, prescribir todo tipo de sustancias.

Se han cercenado desde el 2001 los beneficios de las farmacias, que son concesiones administrativas, sin alternativas por otro lado. Se ha roto la unidad del Sistema Nacional de Salud con diecisiete sistemas de micro sanidad. Se ha negado la objeción de conciencia de los profesionales. Se han introducido por lo menos, siete modelos distintos de receta electrónica que minusvaloran y desprecian en algunos casos la capacidad y categoría del profesional de la Farmacia.

En estos diez años, no se ha avanzado apenas en la investigación, antes bien, terminamos la decena con un alto déficit de personas que quieran dedicarse a lo que es de verdad investigación y a innovar, que es el objetivo de toda investigación.

Gran parte de este desastre está provocado por la ineficacia del Consejo de Colegios de farmacéuticos y la falta de unidad entre las bases, pero ¿hay algún libro para fomentar vocaciones de farmacéuticos? ¿Qué somos? ¿Entes dispensadores de cajas que fabrican unos monstruos S.A (sin alma) o somos unos sanitarios cercanos, expertos en tratar a la gente y en aportar valor añadido al remedio prescrito por el médico?

Queda mucho por recorrer. Nos queda siempre tiempo para reinventarnos y descubrir la verdadera naturaleza y funciones del farmacéutico del siglo XXI.

La profesión de farmacéutico es vital para la sociedad del bienestar, por ello, al estar en crisis, lo está también la profesión.

Siguiendo mi propia filosofía de “menos de 400” dejo mi último grito del 2010. Os deseo a todos -boticarios o no- un Feliz Año 2011 desde lo más profundo de mi corazón.

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