Derecho a la vida, Farmacia

La cultura de la muerte farmacéutica


La Farmacia es una ciencia muy seria e importante como para ser confundida con el asesinato.

No obstante, hay ocasiones en que el término que da origen al nombre, pharmakon, no solo tiene somo traducción a la realidad el de remedio, sino el de veneno.

Este es el caso de la famosa RU-486. Digo famosa, trístemente famosa, pues se trata sin duda alguna de un veneno que sirve para matar. Su única indicación terapéutica (¿?) es la del llamado aborto químico.

RU corresponde al nombre del laboratorio, Roussel Uclaf, que tuvo el triste honor de ser sintetizador y primer comercializador de un principio activo que tiene, en resumidas cuentas una acción antiprogesterona y produce el desprendimiento de la placenta y con él, la muerte del ser en crecimiento en el vientre de su madre. El número de producto de este siniestro era el 486, de aquí el nombre.

No obstante, para que me sigan, la denominación oficial española (DOE) del principio activo es mifepristona. Su nombre comercial solo para hospitales, pues no está disponible en las oficinas de farmacia es Mifegyne. El fabricante para todo el mundo es un pequeño laboratorio llamado EXELGYN. El CEO de este laboratorio es EDOUARD SAKIZ, que había sido el CEO de Roussel Uclaf y al que le fue cedida la fabricación por parte de este laboratorio, mientras que la patente acabó en el POPULATION COUNCIL de John Rockefeller.

Roussel Uclaf acabó en manos de Hoechst, que posteriormente fue Aventis y más tarde Sanofi-Aventis, tras un largo y tedioso proceso de fusiones. En este momento, EXELGYN sólo comercializa este producto, que solo sirve para inducir el aborto de un modo químico. Desconocemos el grado de participación que hoy puede tener SANOFI en este producto. Resulta sorprendente que Mintzes, Moynihan, Donohue,  Lexchin y otros apóstoles de la antiglobalización y antiindustria farmacéutica, no hayan dedicado UNA SOLA LETRA al tema. Les preocupa más si se usa una hipolipemiante en exceso, disease mongering, llaman a eso, selling sickness, dicen que es. ¿Y el asesinato químico? ¿No merece ni una sola palabra?

Sorprendentemente, este producto (me niego a llamarlo medicamento) produce grandes dolores en las pacientes y hemorragias que deben ser controladas en hospitales.

Con esta entrada, inauguro un pequeño (afortunadamente) catálogo dedicado a las industrias de la muerte. En su día, otros fabricaron Zyklon B y le dieron una justificación parecida.

 

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One thought on “La cultura de la muerte farmacéutica

  1. Pingback: Solución final: matar a menos precio. | Patriotas.es

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